Prismalize Preguntas Proyectos de Éxito

La guía definitiva de preguntas para crear proyectos de éxito

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Carretera comarcal CM-2120.
Ciruelos del Pinar, Guadalajara, España, Planeta Tierra.
Anocheciendo.

  • “Que, digo yo, Jose, que ya que llevamos dos horas dando vueltas, podíamos bajarnos al pueblo y preguntar en el bar cómo llegar”

    “No te preocupes, que lo tengo controlado. Me lo sé de memoria”

  • “¡Pero si no has estado nunca!”

    “Ya, pero tengo clarísimo cómo llegar. Me lo he empollado antes de salir y no puede fallar

  • “¿Y si bajamos, descansamos y, mientras tomamos algo, preguntamos cómo se llega?”

    “Naaah, ¿para qué les vas a importunar? Además, va a parecerles que no sé conducir

Familiar, ¿verdad?

¿Resultado? O no llegan, o pierden otras dos horas y llegan con un cabreo que mandan a paseo la excursión, el buen humor con el que partieron y hasta puede que se les olvide por qué habían salido.

Desde fuera, resulta obvio que, si uno no tiene mapa ni ha estado nunca en un sitio, lo más lógico es preguntar a quien conoce la zona.

Pero, desde dentro, a menudo no se ve de esa manera.

Un momento, ¿estamos hablando de pedir indicaciones o de sacar adelante un proyecto nuevo?

ORGULLO Y PREJUICIO

Somos obstinados por naturaleza. El tópico dice que los hombres, más (bonus +5 si eres aragonés), pero sabemos que hay para dar y tomar en cualquier sitio y sin discriminación de raza, sexo o religión.

En nuestra ilustre cabecita comenzamos a tejer un plan, “el gran plan”, el que dará la vuelta a la tortilla. Tenemos una buena base y hemos calculado lo que nos hará falta para sacar adelante todo. Más o menos. Y, para nuestros adentros, nos regocijamos pensando en la cara que pondrán todos cuando salga a la luz nuestra idea triunfante. Pasmados, viéndonos salir a hombros y por la puerta grande.

Queremos mantener el secreto y trabajar en silencio para que nadie nos robe la idea, y para que la sorpresa durante la puesta de largo sea macanuda.


Pero, mientras avanzamos, empiezan a surgir dudas y huecos. Claro, qué nos esperábamos, es la primera vez que nos metemos en ese fregao.

¿CÓMO PODÍAMOS PRETENDER HACERLO BIEN TODO A LA PRIMERA Y SIN DECIR NADA?

(bueno, sí, lo pretendíamos, pero no se lo diremos a nadie)

Y, como no queremos ser menos que ese nadie, cuando aparecen estos baches, completamente normales y lógicos, preferimos intentar resolverlos por nuestra cuenta.

Sabemos que hay gente ahí afuera que nos puede echar una mano, pero preferimos no hacerlo.

El problema es que, en una sociedad tan competitiva y orientada al individualismo, tendemos a ver en un gesto tan simple como pedir ayuda un signo de debilidad. Algo aborrecible, si queremos convertirnos en una persona de éxito. Como si el mérito quedase manchado. Como si nos estuviésemos prostituyendo respecto al plan inicial. ¿Te suena?

Por experiencia propia y ajena, cuando nos encontramos en esta situación tenemos dos posibilidades:

OPCIÓN A: Pedir ayuda y seguir adelante. ¿Cambiando la idea original? Puede, pero hacia adelante.

OPCIÓN B: Intentar resolverlo sin ayuda. Una, y otra, y otra vez. Hasta que nos agotemos y abandonemos.

Seamos sinceros: si estamos atascados, ¿qué posibilidades hay de que consigamos resolver un problema si seguimos mirándolo con el mismo par de ojos que no han sido capaces de verlo al principio ni de resolverlo después?

Algunas, pero pocas.

Muchas menos que si pedimos consejo.

Entonces, ¿qué nos detiene, si en el fondo sabemos que no podremos hacerlo solos?

LOS MIEDOS COMUNES DETRÁS DE PREGUNTAR

No es solo cuestión de ego. Que juega su papel, para qué nos vamos a engañar. Pero el miedo a preguntar a la hora de resolver problemas va mucho más allá del “esto lo arreglo yo por mis santos c*****s“.

Veamos.

1. MIEDO A QUE NOS ROBEN LA IDEA

Perdemos la exclusividad de la idea: si la compartimos, deja de ser solo nuestra, y así es probable que algún espabilado nos la robe.

¿Es un peligro real? Por un lado, sí, pueden copiarnos lo que le digamos. Pero, ¿y todo el trabajo de fondo? ¿Y el contexto en el que hemos desarrollado la idea? ¿Y la forma de aplicarla? Eso NO nos lo pueden quitar. Un imitador, como mucho, puede aspirar a ser una buena sombra del original, pero no tendrá nunca, NUNCA, los recursos ni la inventiva de quien concibió la idea.

¿Cuál es el remedio? Aunque parezca poco intuitivo:

COMPARTIR LO MÁS POSIBLE.

Comparte tus ideas, intenta difundirlas lo máximo posible, incluso si no están terminadas (¿cuándo decidimos que una idea está terminada?) y llega al mayor número de gente que puedas.

Te saldrán imitadores y copiotas, que decíamos en el cole, pero la gente ya sabrá que la idea original era tuya. Y la forma de pensar, y de expresarse, y de evolucionar… eso no se puede copiar. Cuando el imitador consiga desentrañar tu primera idea, tú estarás ya varios pasos por delante y habrás llegado a mucha más gente, así que, de nuevo, COMPARTE SIN MIEDO.

2. MIEDO A QUE NUESTRA IDEA LES PAREZCA IDIOTA

O incompleta. O poco realista.

O que no la entiendan directamente.

Aquí hay que distinguir de quién proceden los comentarios.

  • Si llegan de gente que sigue con verdadero interés nuestro proyecto (sean o no parientes o amigos), ESCÚCHALES BIEN. Escucha con atención y atesora sus respuestas, aunque te pique el orgullo, hasta que logres encontrar tu punto flaco y cómo solucionarlo. Te están diciendo que no has definido bien todo lo que hay que definir, así que algo tendrás que modificar (ver miedo #3).
    El interés es el factor principal que debes tener en cuenta. Después colocaría la experiencia (que, sin interés, creará silencio o incluso boicots) y, en último lugar, el grado de confianza con la persona. Los más cercanos a ti no suelen ser quienes mejor entienden un cambio de rumbo o una idea que se sale de los esquemas que tienen ya hechos sobre tu persona (puedes leer más sobre este tema en este artículo).

  • Si llegan de gente que pretende solo crear controversia (sí, un troll), hacer valer su propio punto de vista a cualquier precio o que, honestamente, no están capacitados* para responder a la pregunta de una forma que te resulte útil. A esos, mejor ni preguntarles.

    Pero, ¿y si ya han hablado? Sonríe, da las gracias e ignora la respuesta. Todos contentos, no es esta la batalla en la que tienes que gastar tus energías.

    *Ojo, no es (necesariamente) síntoma de falta de inteligencia, sino que se trata de un tema fuera de su órbita. Como preguntarle a un salmón si, para volar, es mejor coger carrerilla o arrancar en seco.

    3. MIEDO A TENER QUE CAMBIAR LA IDEA ORIGINAL

    No es que fuese una idea mala. Es que, simplemente, es imposible prever todo a priori, y en el 99% de los casos tenemos que reajustar cualquier actividad según la hacemos para adaptarnos a la situación.

    Es como si salimos a correr pensando de hacer un carrerón, pero vemos que hace frío y viento y no podemos mantener el ritmo que teníamos pensado. ¿Qué hacemos, bajamos la velocidad o seguimos a todo trapo hasta que reventemos a mitad de camino?

    Piensa que lo importante es correr y terminar, y que al resto de corredores les está pasando exactamente lo mismo.

    4. MIEDO A LA COMPETENCIA

    Sí, hay otros corredores. Y muchos son mejores que nosotros. Entonces, si no vamos a acabar los primeros, ¿para qué salimos, no?

    Si hay ya un Messi, un Ronaldo, un Ibrahimovic, ¿para qué vamos a empezar a jugar al fútbol, verdad?

    No parece tener mucho sentido, ¿no crees?

    Es un error común desanimarse, al intentar arrancar un proyecto, fijándonos únicamente en las personas que ya están en todo lo alto para decirnos “¿cómo diablos voy a llegar allí?”.

    Si estamos empezando desde abajo, no podemos ni debemos pretender codearnos con las superestrellas de lo que estemos haciendo. Ellos han recorrido un largo camino y, en la inmensa mayoría de los casos, han fallado mil veces y trabajado durísimo a la sombra antes de ganarse la visibilidad que tienen ahora. Pasa en todos los sectores.

    Y, para llegar allí, SOLO SI NOS INTERESA REALMENTE (el modelo único de fama/riqueza que vemos en los medios no convence a todo el mundo), nosotros tendremos que empezar la casa desde abajo. Aprendiendo de los grandes todo lo que podamos, pero sin buscar atajos y sin intentar imitar. Preguntando y aplicando.

    Y es mucho más razonable tomar como referencia a alguien que hace lo que nosotros queremos, pero que está un peldaño por encima de nosotros. De ese vamos a poder aprender mucho más que de un Messi. Porque, más o menos, habla nuestro idioma y tiene nuestros recursos y experiencia. Así que será más fácil entenderle.

    Si la casa está bien construida, crecerá en altura con el tiempo.

    5. MIEDO A QUE SALGA BIEN

    Pues sí.

    El miedo definitivo.

    Que todo esté en su sitio y, mientras contamos nuestra idea, nos pidan resultados EN SERIO.

    Que nos tiremos al barro. Un dibujo, una web, una asesoría, un seminario. Lo que sea.

    Es la confirmación que queríamos, ¿verdad?

    Pero, sobre todo si llevamos mucho tiempo dándole vueltas al proyecto, nos entra el pánico escénico y empezamos a balbucear excusas del tipo “no está aún listo al 100%”, “me faltan algunos detalles”. NO, NO Y NO. No es porque lo digan las diez mil webs de crecimiento personal y gestión de negocios 3.0. Es porque lo dice la experiencia:

    CLICK TO TWEET:

    No esperes a que todo sea perfecto para arrancar. Nunca lo será.

    Ya que, con toda probabilidad, vamos a tener que cambiar cosas por el camino, nos conviene empezar antes de tenerlo todo preparado.

    El perfeccionismo extremo no te llevará a ninguna parte.

    Créeme, lucho con él cada día.

    Sé que Prismalize no es perfecto; ni mis demás proyectos. Pero veo que, cada vez que los muestro y los comparto, aunque estén sin acabar, la reacción de la gente me ayuda a poner, quitar y modificar cosas, lo que contribuye a mejorar todo poco a poco. Si quisiera que fuese perfecto, no habría publicado ni una sola entrada del blog.

    No podemos anticipar cómo saldrá todo, pero cuando nos enfrentamos a un reto REAL (y no solo en nuestra cabeza), con PERSONAS REALES y con una FECHA DE ENTREGA, damos lo mejor de nosotros mismos. Y eso es lo mejor que le puede pasar a nuestra idea: que volquemos nuestro talento en ella.

    ANÍMATE, LEÑE.

LA FÓRMULA DEL ÉXITO

Por ello, la guía para crear cualquier proyecto, y asegurarnos de que tiene el éxito que se merece, empieza y acaba en un solo punto: PREGUNTA.


Sencillo y complejo a la vez. Porque no se trata de interrogar al personal al tuntún, lo que nos convertirá en el clásico cansino del barrio. Se trata, fundamentalmente de:

  • REALIZAR LAS PREGUNTAS ADECUADAS. Las preguntas excesivamente abiertas no suelen ser recibidas con entusiasmo.

    En una fiesta te presentan a alguien, que te suelta “sabes inglés, ¿verdad? ¡Dime algo!”. Y no sabes qué decir. Es más, te parece una pregunta tonta. Si, en cambio, te solicita “¿Sabes cómo se dice XYZ en inglés?”, respondemos enseguida.

    Si lo sabemos, claro.

    El “¿Estudias o trabajas?” no conseguirá que ligues. Infórmate antes y afina la pregunta. Mezcla algo que la persona ya sabe y algo que no. Y pide información dándole ya una base en la que apoyarse. Así obtendrás respuestas útiles y precisas.

  • A LAS PERSONAS ADECUADAS. Antes de realizar una pregunta, asegúrate de que a la persona le interesa el tema que vais a tratar. Y que su respuesta te puede resultar útil.

    ¿Quiero escribir una guía sobre viajes? Pregunto a la gente que viaja dónde le gusta ir.

    ¿Sobre consejos de cocina? Pregunto a los que cocinan.

    Y así, hasta el infinito.

    Recuerda, da prioridad al interés respecto a la experiencia y la cercanía.

    Si no sabes a quién preguntar, siempre puedes empezar en Ask.fm:

  • EN EL MOMENTO (fase del proyecto) ADECUADO. De nada sirve acumular información al principio de un proyecto por aquello del “nunca se sabe”. El vicio que tenemos todos al entrar en un campo que desconocemos. Toda la información nos parece útil, y nos saturamos. Al final, usaremos un 2% de esa información, y habremos perdido la concentración innumerables veces quitando paja.

    Si estás montando una tienda, de nada te sirve conocer estrategias de marketing digital avanzado si no sabes aún lo que quieres vender y a quién se lo quieres vender, cómo lo vas a vender y… bueno, la idea está clara, que a veces me pongo de un redundante que da gusto. Anota TODO, pero concéntrate solo en lo que te sirve en la fase en la que estés.

Preguntar es el arma más poderosa de la que disponemos y, aunque suene terriblemente obvio, es GRATIS.

Y nos ayudará, de paso, a dirigir bien dónde necesitamos invertir para sacar adelante nuestra idea: formación, contactos, materiales, etc.

Un proyecto es como un puzzle. Al principio, tenemos mil piezas y todo parece confuso. Comenzamos poniendo fichas fáciles, evidentes, y según lo vamos haciendo, se nos abren nuevas posibilidades y vamos viendo mejor dónde encajar cada vez más piezas.

¿Te encuentras atascado con alguna idea?

¿Cuál de los miedos de arriba te bloquea?

¿Quién te podría ayudar?

Una pista: probablemente algún lector de Prismalize, así que deja tus comentarios y, entre todos, intentaremos echarte un cable.

¡Ah, por cierto, que no se me olvide!

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Imágenes cortesía de Pixabay, PNGAll y MalesaCo.

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PRISMALIZE pretende compartir una serie de vivencias, reflexiones y consejos encaminados a explotar mejor nuestro potencial, vivir de acuerdo con nuestros propios ideales y sueños y, en definitiva, crear versiones mejoradas de nosotros mismos, más coherentes y satisfechas.

Para que esto sea posible y consigamos aprovechar nuestros recursos, los temas aquí expuestos representan tan solo el punto de partida para que los lectores hablen, instruyan, sugieran, compartan y, en última instancia, conecten para dar continuidad a sus pasiones.

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Un comentario en “La guía definitiva de preguntas para crear proyectos de éxito

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